
Llevo un tiempo escuchando el mismo ruido de fondo en el sector: Adobe contra Affinity.
Como diseñador al frente de Indigo, yo también he sentido ese agotamiento. Las subidas de precio, el modelo de suscripción que parece que nunca termina y esa sensación compartida de ser un poco "rehenes" del ecosistema. Es normal que muchos estemos mirando hacia fuera, pero sinceramente, creo que el debate no debería ir de elegir un bando.
Desde mi experiencia, el problema es que nos estamos haciendo la pregunta equivocada. Porque esto no va de software, si no de libertad y de criterio.
Adobe vs. Affinity: El cara a cara real
Para que no todo sea filosofía, aquí os dejo lo que me encuentro en el día a día cuando salto de una herramienta a otra en el estudio.
1. El modelo de pago: ¿Alquiler o propiedad?
- Adobe: Es el "alquiler" eterno. Si dejas de pagar la cuota mensual, tus archivos se quedan bajo llave. Es un gasto fijo que en Indigo tenemos que presupuestar sí o sí.
- Affinity: Pago único y te olvidas. Es tuyo para siempre. En un par de meses lo has amortizado, lo que te da un respiro financiero brutal, especialmente si estás empezando.
2. Rendimiento: Velocidad contra peso
- Adobe: Es una suite con mucha historia (y muchos parches). A veces se siente pesada, consume mucha RAM y el ordenador parece que va a explotar.
- Affinity: Se nota que está programado desde cero para ordenadores modernos. Es ultra ligero; abrir archivos pesados de más de 1GB es casi instantáneo. Es puro placer visual.
3. El ecosistema y la colaboración
- Adobe: Sigue siendo el rey. Las librerías compartidas, Adobe Fonts y la integración con stock son imbatibles. Si mi cliente necesita el archivo fuente para su equipo interno, el 99% de las veces me va a pedir un .PSD o un .AI.
- Affinity: Se lleva bien con los archivos de Adobe, pero en capas muy complejas o efectos específicos, pueden aparecer "roces". Si el proyecto empieza y acaba en mis manos, Affinity es perfecto. Si es un trabajo coral con otros estudios, Adobe suele ser el peaje necesario.
4. La Inteligencia Artificial
- Adobe: Aquí es donde están metiendo toda la carne en el asador. Herramientas como el relleno generativo de Firefly ahorran horas de retoque aburrido... Aunque tengo que decir que a veces falla más que una escopeta de feria.
- Affinity: De momento, pasan de la IA. Su apuesta es la precisión manual y que tú seas quien controle cada píxel. Es para los que disfrutamos del proceso "artesanal".
El criterio por encima del icono
Aquí es donde creo que muchos fallan. El problema no es el programa. El problema es confundir la herramienta con el talento.
En mi día a día, tengo claro que saber usar un software no es diseñar. Diseñar es tomar decisiones, descartar opciones y entender qué necesita el cliente que tengo delante. Un diseño mediocre en Adobe sigue siendo mediocre. Una buena idea ejecutada en Affinity sigue siendo una joya. El valor de lo que hago en el estudio no vive en el código de la aplicación si no que vive en mi cabeza.
Diseñar empieza mucho antes de abrir el Mac
Antes de las capas, de los vectores y de pelearnos con las tipografías, en Indigo nos hacemos las preguntas de verdad:
- ¿Qué estamos intentando comunicar?
- ¿A quién le hablamos?
- ¿Qué problema estamos resolviendo?
El diseño empieza en el criterio y el buen gusto. Cuando tienes eso claro, el software pasa a un segundo plano. Es solo el martillo para construir la casa.
Mi conclusión
Menos banderas y más sentido común.
En el estudio usamos la herramienta que mejor se adapta al proyecto y, sobre todo, a nuestra salud mental. A veces será Adobe por logística, otras será Affinity por placer, y mañana será otra que ni conocemos.
Cambiar de software te puede dar un respiro económico, pero cambiar de mentalidad es lo que realmente transforma tu carrera. Al final, lo que firmo como Sergi no son archivos .psd o .afdesign.


